30.11.09

AL-BER-TO



Hace unos añitos, digamos que 5 más o menos, a cierto personaje de 38 años con el cual convivo, le operaron su nariz. Había algo (cuyo termino científico, por supuesto no recuerdo), que le obstruía sus discretas y diminutas fosas nasales, y que para dicha mía, no lo dejaba roncar. O… igual roncaba, pero el ruidito del aire acondicionado que teníamos en Venezuela, me dopaba tanto, que no me dejaba ser consciente del conciertazo que me dedicaban todas las noche?

Bueno, no importa… el punto fue que lo operaron, y la anécdota que voy a contarles de lo que pasó en ese preoperatorio, demuestra una vez más, que siempre se sacan cosas buenas, aún en los peores momentos… y que me perdone Alberto.

Alberto es un personaje sin rostro, que nos pasó por delante en camilla un domingo (de hace 5 años), cuando estábamos en la sala pre-operatoria esperando a que José entrara al quirófano. Aparte de nosotros dos, por la sala paseaban algunos del personal médico, que de cuando en cuando, iban de aquí para allá y allá para acá. Yo, para variar, cual chicharra, me estaba haciendo pis… en parte por el frío de la sala, en parte por los chorrocientos litros de agua que seguramente ya a esa hora me había bebido. José, muy diligente, esperaba acostado en su camilla, con su gorrito y su correspondiente batica abierta, como no, por la parte posterior (ayudando a que todo el puto frío de la sala, le entrara por todas partes, incluso, por donde a todos nos “mandan a lavar” alguna vez).

De repente, pasados 10 minutos de dulce espera, pasa frente a nosotros una camilla… su ocupante, sin saberlo, marcaría el antes y el después de aquella operación de José.

Al paciente lo llevaron a la sala de recuperación que teníamos al lado, y que se separaba de la nuestra, por una pared de tabiquería liviana y una puerta, típicamente de hospital. Se escuchó cuando lo pasaron a la cama y acto seguido… comenzó el espectáculo que rompió con el silencio estresante de aquel preoperatorio.

- ALBERTO NO-TE-TO-QUES LA NARIZ QUE TE ACABAN DE OPERAR – gritaba la enfermera, que parecía más bien, una madre formándole rolo de peo a su hijo de 6 años – ALBERTO, TE DIJE QUE NO TE TOQUES LA NARIZ, QUE TE ACABAN DE OPERAR… ALBERRRRTOOOOO. ALBERTO NOOOO, QUEDATE QUIETO, NO TE TOQUES ESO – seguía diciendo, infructuosamente, la pobre mujer.

Nosotros, del lado de acá de la pared, teníamos como era obvio, los ojos desorbitados, y yo en un intento bastante inútil de distracción, le agarraba la mano a José y le buscaba otro tema de conversación. Pero por supuesto, no logré un carajo, porque es imposible tranquilizar a alguien que en realidad no está muy intranquilo.

- ALBERTO, TE DIJE QUE NOOOO, QUEDATE QUIEEETOOOOO – proseguía a gritos la mujer, a la que ya en ese momento, se le habían sumado más voces.

- ALBERTO, ES-CU-CHAME… TE ACABAMOS DE OPERAR, NO PUEDES RESPIRAR POR LA NARIZ, HAZLO POR LA BO-CA… ALBERTOOOO, YASTA, QUEDATE QUIETO… NOOOOO, NO TE TOQUES LA NARIZ – gritó una voz más gruesa, que luego dedujimos que era el anestesiólogo.

Mientras tanto, el pobre Alberto gemía como si alguien le tapara la boca y la nariz, en un secuestro holliwoodense.

Y José, con los ojos aún más desorbitados, me dice riéndose “coño nadie podrá amarrar a ese hombre… menos mal que no es la primera vez que voy pa´ un quirófano, sino me levanto y me largo”. Yo, a punto estuve de orinarme de tanta risa.

- ALBERTO, QUEDATE QUIETO… ALBERTO, YASTA – gritaron de nuevo del otro lado, tratando inútilmente de evitar que Alberto se sacara toda la parafernalia que tenía en su nariz.

En eso, José oportunisimamente como siempre, me dice “Gaby, seguro quel pobre tipo está allá al lado, moviendo su dedo índice (en señal de negación), y agonizando les dice: yo no soy Alberto, yo solo vine a sacarme una muela”

No aguanté más, y me estortillé de la risa, y cuando el anestesiólogo apareció, para llevarse a José, le dije, cagada de la risa “coño, tremendo preoperatorio el de ustedes, menos mal que este (señalándole a José), no es nervioso, porque sino, ya se hubiese ido pal carajo hace rato”. Y el doctor, obviamente se rió a carcajadas.

Luego, cuando fui a ver a José en recuperación, el mismo anestesiólogo me dijo, viendo a José tan calmado y tranquilo, “viste que si funcionó el preoperatorio... jajajajajajajajaja”.

De más está decirles, que cuando subí a la habitación, después de que a José lo metieron en quirófano, iba que me orinaba de la risa, yo sola. La gente que me vio salir del quirófano, dirían que estaba más loca que una cabra, y que seguro estaba en shock, como consecuencia de una fatídica noticia médica.

27.11.09

Y al fin lo hice!

Desde hace más o menos una década, José casi a punto de quedarse sin saliva, y haciendo un esfuerzo sobrehumano, me ha dicho innumerables veces "Gaby, por que no abres un blog". Últimamente, el tono ya no resultaba tan dulce y melodioso, obviamente, y había cambiado a un "COÑO, abre un blog hija"...
AL FIN, me llegó la inspiración... y las ganas, claro está... y lo abrí.

Soy bastante novata en esto, he leído algunos pocos blogs, pero como de vez en cuando escribo cosas que les mando a mis amigos, familiares, conocidos, no tan conocidos y todo el que quiera leerlo, y además la gran mayoría me dice que les gusta mucho... pues, entonces, por que no. Aquí estoy, a ver que sale, y con ganas de que, los que lean esto, disfruten un poquito con las ideas que de tanto chocar en mi cabeza, salen disparadas por mis dedos.

Que lo disfruten! Y a José, gracias, por no morir en el intento de la insistencia.