El 2009 ha sido un año de contrastes. De altos y bajos, tirando a más bajos que altos. Marcado singularmente por una dichosa crisis que nació hace como dos años, y todavía hoy en día, sigue jodiendo por estas y por algunas otras coordenadas, con amenaza incluida de continuar un rato más… aunque esperemos que no se cumpla. En todo caso, menos mal que ya estamos a punto de terminarlo, porque lo que es a mi, este año me tiene harrrtaaaa!!!
Desde hace unos 22 días, arrancó el último mes del año, que por suerte viene casi siempre acompañado de muy buen ambiente. A pesar de todo, la atmosfera se carga de una buena vibra, y los desánimos parecen no tener mucha fuerza para atormentar la vida de sus victimas. Empieza el jaleo de las festividades, la compra de los regalos, que con crisis o no, siempre se hace. El agite de las reuniones con los amigos antes de nochebuena, del amigo secreto, intercambio de regalos o cualquiera que sea su nombre, con tal de inventarnos algo que prolongue la pachanga. El mes en el que se hace oficial la bienvenida a la esperanza y al optimismo, porque el año que viene, a juro y por si, tiene que ser mejor. Arranca el trajín de los platos típicos de la temporada, y el de los preparativos para la cena del 24 y el 31.
En el caso de los venezolanos, la cosa es más básica, al son de unas buenas gaitas, simplemente cenamos hallaca, pan de jamón y ensalada de gallina, como fijo, y nos ponemos creativos, con la proteína animal que acompaña a la cena, que varía entre pernil, asado negro, pavo o pollo relleno. De postre, nos devoramos una torta negra o un dulcito de lechosa (se me hizo agua la boca). Y al día siguiente, nos levantamos todos trasnochados con la única misión de jartarnos todo lo que quedó de la noche anterior, que por alguna razón aún desconocida por la ciencia, amanece más sabroso. Es más, lo mejor del 24, es el 25. Y lo mejor del 31, el 1º.
En general, y en casi todas las coordenadas, los venezolanos tratamos de pasar estas fechas así, aunque sea un poquito, porque eso nos caracteriza.
Quiero seguir siendo tan optimista como siempre, porque eso es lo que he sido toda mi vida, gracias a la tierra donde nací… por encima de todo soy OPTIMISTA. Así que por favor, 2010, será que puedes darnos una puta tregua y venir cargado con guacales y guacales de muchas vainas buenas que nos ayuden a borrar de la mente, las cosas malas que este año nos lanzó. Por favor!
Desde este lado del charco, les deseo unas felices fiestas y que el año que viene sea mucho mejor para todos.
Un abrazo!
Dany


