Automáticamente, pasé a la opción B: la típica CESTICA DE JEVA.

Entonces, analizando la fotico del producto, pensé “yo no voy a verme como la de la foto, ni volviendo a nacer, ni aún poniendo manzanitas y fresas, en vez de naranjas”. Así que, me dejé de tonterías... y...
Pasé a la Opción C: Cestica de CASI DE JEVA.
Es metálica, no lleva tapa, y se quita y se pone cuando yo quiera. Además de que me combina mejor con el negro y plateado de mi bici todo terreno, que aunque es de jeva, yo igual me subo y me monto, sacando la pierna por detrás, e ignorando olímpicamente la ausencia de tubo del cuadro, que es para bajarse y subirse femeninamente, claro está.
Varios días después, y con mi cesta ya montada, me decido a salir a estrenarla, rumbo a la frutería de un paisano, a comprar unos víveres. Yo en ese momento, albergaba todavía las esperanzas, de que a pesar de que la cestica no era la de mimbre, podría regresar a mi casa, como la chica de la foto. Sin embargo, después de cumplir con la misión de ese día, y de dar un paseíto corto por el parque, dado que era verano y mediodía, regresé a la casa más destartalada, de lo que había salido, y sin parecerme ni en la cesta, a la chica de la foto, porque además del solete que estaba pegando, cuando me encontré frente al ascensor del edificio, me dí cuenta del futuro negro que me esperaba para subir aquella vaina. Cuando bajé cual provinciana a buscar los víveres para la semana, no contaba que la bici sube y baja del ascensor verticalmente, con lo cual, tuve que sacar la bolsa de la cesta y llevarla en la mano, porque era tal el peso que llevaba, que fue imposible levantar la bicicleta para meterla en el ascensor.
Así pues, ante el batacazo del que me acaba de dar cuenta, saqué la bolsa que pesaba burda, la puse en el suelo, levanté la bici y la puse vertical, y luego, haciendo maromas dignas de un equilibrista de semáforo, agarrando la bici con una mano, y tratando de mantenerla en equilibrio (cosa nada fácil, por cierto), bajé mi cuerpo hasta la altura de la bolsa, que yacía tranquila en el suelo... levanté la verga esa por la única tira que se me enganchó en el dedo de la mano que tenía libre, y volví, haciendo nuevamente maromas, a mi posición vertical y la de la bici. Afuera, en la piscina, había bastante gente bañándose y tomando el sol, y... disfrutando de ver una escena de "loco video loco" en vivo y directo. Entré en el ascensor, volví a hacer maromas, para pulsar el número 5, y recogiendo el culo para que se cerraran las puertas, logré subir a mi casa con un deo dormido por el peso que aguantaba.
Nada fácil la vaina... pero que, me reencontré con mi escaso lado femenino, gracias a mi nueva cesta CASI DE JEVA.

jajajajaja, si una historia similar llegara a repetirse, te doy este dato pa'que evites el duro momento de quedar como una "gallita" delante de un público medio desnudo tomando el y pretender que no te ven!!!. Te bajas de la bici, pala la mocho e'pierna por donde te de la gana al bajarte, colocas la o las bolsas en el puño del volante, aprietas esas nargas y levantas la bici (verticalmente, eso si lo hiciste bien, no es que la vas a levantar y te la vas a meter en la cabeza como cruzando un rio). Ahi te aseguro que ni un deito ni er'lomo te va a doler!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarWalfred Candiales - Experto en bicis!!!!!
Chaaaamoooo... pero es que llevaba mucho peso, más el peso de la bici, mi pobre cuerpecito no podía cargar tanto peso... jejejejeje :-P
ResponderEliminarjajja, buenísimo...ya descubrí tu blog y las risas que generas...
ResponderEliminar:-P
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