15.12.09

Y el Siberiano nos dejó en blanco...

Gaby


La tarde anterior, vimos a un señor echando sal en las aceras. Pensé que no eran más que previsiones porsia, para evitar el caos que se generó por la nevada de enero, y cuya intensidad no había visto en la ciudad hacía unos 15 años más o menos. Con todo y eso, pensé que si acaso, llegaría a nivel de helada, porque dos nevadas el mismo año, era como mucho por estas coordenadas.



Durante esa tarde, en varias ocasiones y con distintas personas, salió el tema de la posibilidad de esa próxima NEVADA. Un personaje, cu-yo nom-bre no quie-ro men-cio-nar (tal y como lo dijo Rubén, antes de arrancar a cantar Pedro Navaja), en cada una de esas ocasiones, afirmó categóricamente “que no va a haber nevada”. Ya en la noche, recuerdo que le dije, que si al día siguiente aparecía una pizca de nieve en las calles, me burlaría de aquello por el resto de su vida.



A la mañana siguiente, todavía dormida, escucho un sonido de bolsas y alterada por la falta de respeto hacía mi incomprendido estado de sueño, pregunto que es lo que pasa… a lo cual escucho “esposita… que está nevando”. Está de más decir, que esbocé una regodeante sonrisa en mis adormecidos labios.



Había llegado el Siberiano, que nos habían anunciado.



Después de llevar al enano al cole y percatarme de que el frío estaba más fuerte de lo que pensaba, decidí regresar a la casa, a buscar una bufanda y guantes de nieve antes de irme al parque a tomar las correspondientes foticos. El parque como siempre, nevado o no, estaba precioso… y a pesar de que no estaba tan blanco como en enero, el paisaje valía la pena. Esta vez, me había apertrechado mejor para el frío. Me había llevado mis zapatos de goma con doble media hasta la rodilla, para no tener que regresarme antes de tiempo por tener los pies congelados, agarré una bufanda que a lo largo mide como metro y medio, para enrollármela doble al cuello, me había puesto doble sweaters más camiseta manga larga, abrigo grueso con mapache incluido en el gorro, pantalón de pana, y guantes de nieve. Pero la brisa no me dio tregua, a una hora de estar en el parque, y a pesar de que ya había dejado de nevar, me tuve que regresar, porque mis muslos que no llevaban más que el pantaloncito de pana encima, y donde caía parte del grueso abrigo, estaban literalmente helados. Además, y como para completar el cuadro, el frío me había dado unas ganas desesperadas de hacer pis, y a pesar de que en el parque hay baños públicos… a ver quien es el valiente que entra en esa vaina, con ese culo de frío, a hacer algo.


Menos mal, que el rato que estuve en el parque, estuvo nevado, y pude aprovecharlo para tomar fotos muy lindas… y esperemos, a ver si mañana, cuando caiga la otra nevada que anuncian, me voy a otro que nos queda cerca, para deleitarme nuevamente tomando fotos, antes de que el Siberiano nos abandone por este año.



Por cierto, el invierno no ha llegado aún, seguimos oficialmente en otoño hasta la semana que viene.



3 comentarios:

  1. Yo nunca puse en duda la posibilidad de una nevada.
    Lo que yo decía sobre la sal, es que la echan para evitar que se hiele el suelo o las calles, ya sea por frio o por.... que caiga nieve y se congele. Lo que pasa es tu no me dejas terminar la idea.....

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  2. Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja... siiii clarooooo, fue eso... jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

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  3. Se delato el pana!!!!!! Y tanto que la Gaby no solto prenda del personaje!!!!, jajajajajajajajaj

    W.C.

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